martes, 3 de marzo de 2020

" Se nos cagan de risa en la cara"


No uso blogger.
Nunca lo use.
Guarde para mi los pensamientos que tenía. Lo he hecho por años.

Pero hay una situación que siempre revivo. Una frase que siempre resuena en mi cabeza. "Para que el mal triunfe solo hace falta que los buenos no hagamos nada".
Modificación de la famosa frase de Burke, es una realidad inalienable, indiscutible.
Y entre miles de ratones de laboratorio, miedosos, trabajando en una oficina, en casa o en cualquier lugar, con miedo, no podemos preguntarles directamente a los responsables: "¿Se nos caga de risa?"

Cuando escucho ministros, senadores, diputados, presidentes, policías, lo que sea. Evidentemente, no es una pregunta esperando respuesta, es una afirmación.

Se nos cagan de risa. Y a mares. 


Desde que sabes que tu vida es un numero para ellos, vives encerrado, con miedo a enfrentarlos. Cuando no te das cuenta que en realidad, ya sufres las consecuencias de tu inacción.
Esperas, por muchos medios, que te salve un buen sistema, que solo existe en forma de justificación para salarios exagerados, posiciones de privilegio y medios de evasión.

"Los ricos no van presos" decía un personaje de una serie. Al principio, la idea indigna.
Luego, te tienes que tragar con impotencia la realidad.
 Esa frase pesa. Y mucho.

Vivimos en una sociedad de parásitos que no quieren trabajar. Y no, no son los "indigentes" almas que por un motivo u otro están viviendo vidas de menester.
Son los trabajadores por un salario.
Los que están porque "de algo hay que vivir" mientras su función en la sociedad es una pantalla para recibir una jubilación.
No se equivoque si por alguna rueda del destino, termino leyendo el blog de una persona anónima, que aparenta tener resentimiento contra la sociedad. No los culpo.
Todos, en nuestro accionar, nos ilusionamos con llevar vidas, alimentando las ideas desde pequeños de que íbamos a cumplir esos roles ideales, el policía correcto, el médico salvador de vidas, la psicóloga que cura mentes o el orador que inspira masas.
O un astronauta. El que prefiera que le encienda el corazón.

Cuando llega el momento, nos encontramos con una realidad. Se nos cagan de risa en la cara.
Desde que uno es niño. Alimentan la idea de una sociedad de bienestar, no solo porque venda, sino porque el ser humano NECESITA desesperadamente de ella. Y de nuevo, no los culpo.

Nos inventamos reglas, leyes, normas, ordenanzas, seguimientos básicos para que este sistema no colapse. En nuestro narcisismo, vemos caer todos esos pilares, todo ese ideal, cuando la espalda no llega al domingo sin un dolor en el sacro y cuando esos cólicos nos pasan factura.
No queremos más que descansar de nuestra vida sin sentido, esclavista, para llegar a fin de mes con lo justo o intentar, de manera ilusa, alcanzar la idea de felicidad, por el camino honesto que hemos seguido....¿O quizás no tan honesto?

Lo gracioso de esto, es que nadie lo quiere decir. Nadie lo afronta. Y el que lo hace,  INFORTUNADO DESGRACIADO, despojado de esperanza, negativo, tóxico, que se atreve a contrariar el sentido común, la mayor religión de todas y la más cara, pues no podría ser más errónea si se quisiera. Quizás quede marginado en algún foro de internet  o canal de youtube, entre miles de payasos intentando obtener atención de la forma que sea, para juntar ese dinero, bendito, dador de comida y electricidad que nos trae el bienestar. Y de nuevo, se nos cagan de risa.

¿Quienes, dirán? 

No es muy difícil imaginarlo. Haga el ejercicio.
Usted, noble ciudadano, intenta caminar por el camino "recto" que se le marco. El del trabajo duro que da sus frutos. Paga sus impuestos, compra en los monopolios de supermercado su alimento para el mes y llega luego de jornadas que varían entre 8 y 12, quizás 22 si tiene 2 trabajos porque el sueldo no le alcanza para pagar el agua, a su casa a descansar de todo. Mientras sus impuestos, se los lleva una manga de instituciones fraudulentas con caracteres de "ley" que se dedican a más tráfico que los famosos narcos que cazan.
A su vez, en esta pirámide jerárquica, esa gente posee el privilegio de no hacer grandes cantidades de trabajo, pero cobrar como si lo hicieran, refugiándose en su gran intelecto, carisma, capacidad de asertividad y demás atributos que justifican sus jubilaciones a los años geriátricos que rondan entre millones o cifras que usted nunca vera. Sus familiares, todos, refugiados en casas, pudiendo disfrutar los lujos de la vida.
Y usted, simple peón servidor de la hormiga reina, descargándose por las redes porque cagaron a su hijo a palos en un boliche, y los policías no hicieron nada, la ambulancia llegó tarde y al paralelo, a otro pobre, le asesinaron la hija raptada a la salida de la facultad, aquella en la que invierte dinero en libros, esfuerzo y trabajo para su título de "licenciada en la vida", que ahora es un cadáver representado en las fotos de grupos de facebook o portadas de diarios online.
Mientras, otras fichas del tablero, indignadas, comparten el dolor de esas personas, otras hacen bromas como si fuera una catarsis existencial de la pobre nada que es su existencia y otras, como ya se dijo se cagan de risa.

Risa, porque la impunidad a sus actos en la sociedad es tal, que pueden desaparecer un pueblo mapuche en el sur, mientras usted esta en su casa viendo publicaciones en tinder y nadie va a enterarse, porque los medios esta pagados.
Y dios sabe que, si esto se leyera a escala masiva, quizás sea censurado, borrado o desaparecido el autor o la entrada, pues, nada peor que un opinologo generando llamas en el corazón de los lectores, seguramente, cansados, con enojo, tratados de nadies.
Pero no aspiro a tanto. De hecho, sería milagroso que tan solo un chango mugroso leyera esto desde algún zoo de latinoamerica.

El simple hecho de saber que millones de personas están en sus casa ahora, preocupándose por el ex que no la ama o la fiesta del fin de semana, me hacen saber que, efectivamente, se van a seguir riendo.

Riendo de una sociedad tan tibia, tan manipulable, que les cortan las posibilidades de disfrutar del fruto de su esfuerzo, mientras en una cámara con aire acondicionado, 200 changos gordos y gorda, pelados y peluqueadas, se refugian en sus títulos, algunos más reales que otros, para decidir como a millones de personas les falta el dinero a fin de mes y ellos se toman sus  vuelos gratuitos por todo el país, continente y planeta para moverse a hacer lo que le encomienda el "pueblo que representan" y que obviamente tanto quieren al censurarle su voz y voto.

Y no es de extrañar que esto parezca, o que aparezca, una violación a alguna ley de desacato a la autoridad, cuando no hay una ley que regule y respete al ciudadano, al peón, del atropello de un sistema que de nuevo, no lo respeta ni lo respalda. Ni hablar si el pueblo de sucios se levantara contra sus representantes, tal como paso en Chile, morirían muchos bajo el titulo de terroristas, por pedir respeto de sus vidas y un poco de la dignidad que no comparten sus representantes.

Bellos, intocables, cuyas mentes vuelan, al mismo tiempo que nuestro dinero, para inventar discursos popuplistas o empresariales, a ver a cual sector convencen más para poder acceder a la silla que calientan por 4 o 2 años más, con jubilación de privilegio, con sus casas en countries en algún paraíso apartado o su "bien merecido" salario en dólares, los mismos que usted no puede comprar porque debe ser solidario, pero ellos no.

Privilegios para algunos y obligaciones para otros.

 La constitución usada de papel higienico por sus representantes, que tanto se llenan la boca hablando de leyes que nunca se le aplican a ellos.
Mientras a usted, humilde y buen lector, no se le atrase una factura de internet, porque vendrá movistar a intentar sacarle su pobre auto comprado en cuotas a una concesionaria y lo embargara por 30 años si es necesario, hasta que salga en el veraz como infractor, delincuente, criminal, por un pago atrasado.
Al ilustre representante, mientras, no le toca pagar condenas por robar a millones, tampoco por asesinar o permitir el ingreso de narcos al país que le pagan regalías para drogar a sus hijos o extorsionar sus proyectos en algún cruce de agua si intenta hacer un negocio.
No se asombre que le aparezca un buen samaritano de alguna agrupación con un arma y le diga que ahí mandan ellos, pues el respaldo del gobierno de turno esta comprado con ese buen dinero, al que tanto le aplaudimos, para que los pequeños gorillas se paguen sus autitos en cuotas o sus viajes al mundial de fútbol, total, a ellos no les importa su vida, ellos son impunes. ELLOS SE LE CAGAN DE RISA, otra vez, cada que intenta hacer valer sus derechos.

Aparecen cabezas de barras bravas, con papeles de impunidad, violando cualquier ley o persona que intente ir en contra de sus planes.
Y usted lo sabe. Yo lo se.

No hay policía, reclamo político ni escrache en internet que pare el atropello que usted vive. Hasta que se levante y haga lo correcto. Usted y miles de hormigas refugiadas en sus casas del coronavirus que vino en ese paquete de aliexpress, intentando juntar unos pesos para pagar la cuota del aire acondicionado o el ventilador de mano con el que se refugia del calor resultado del mito del calentamiento global, ese mismo que hace unos años en la primaria le decían "es un invento de un científico solitario" que ahora, le cobra tocándole su preciado dinero en la factura de luz.
Y de nuevo, a usted, se le cagan de risa, en una cadena de memes interminables, los mismos que comparte para intentar aliviar esa sensación de ser un gusano en el barro, donde la trivialidad de una serie le alivia la soplada de nalgas diaria que recibe del sistema.
Alguna vez, levántese de esa cama, sin atacar a su nomofobia, para reclamar los derechos con los que tanto aspiraban sus antepasados y reclame contra los que se le cagan de risa.

Atte: una persona muerta en unos días, o quizás años, que va a aparecer asesinada como Nisman, o desaparecida como la abogada de turno , quien sabe, quizás solo atienda un quiosco para pagar el 15 de su hija o esté en Australia cosechando kiwis porque en su país, ser titulado, no le paga el pan ni la dignidad. Una persona entre miles que no importa. Pero a la que si le importa que a usted, le empiece a importar.


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